sábado, 16 de febrero de 2013

La Creación de Curez

Esta la historia los orígenes según nos ha mostrado y narrador por los espíritus ancestrales a mí, Zorsat la cronista, vidente y bardo de Ancelot, refugio de los inmortales.

Creacion del universo


En principio todo estaba mezclado: el tiempo, el espacio, la materia y energía. ¿cuánto tiempo duró este estado original, sólo el Eterno lo sabe, puesto que solamente Él es antes de que todo fuera. Durante este tiempo extraño antes de que existiera el mismo tiempo, nada existía sino como un todo, un único pensamiento la mente del Omnipotente. Esto continua hasta que el Eterno decidió llenar el vacío, y comenzó a separar lo que no era un, para que llegase a ser finalmente lo que habría de existir.

De este surgimiento original nació un universo opaco, junto al primer ser que lo habitaba, un ser de magnificencia plena y silenciosa hermosura, a quien el Eterno nominó Masqhira.

Vio el impotente que su primera hija era hermosa, mas era su deseo llenar un universo de creaciones útiles, por tanto dio existencia a su segundo hijo. A este llamo Verhu, y le dio una existencia ligada a la luz, para que señoriara sobre las fuentes luminosas.

Hasta entonces y durante edades incontables, Masqhira había compartido sólo con el Eterno. Mas ahora tenía un Hermano, quien era hermoso de un modo distinto al suyo, y temía que eventualmente su amado Padre llegara a amar más a su Hermano. Y ese temor se convertiría luego de celos y rivalidad, las primeras semillas de sus futuras obras.

El Eterno creó nuestro mundo el cual era como una gota de rocío flotando en una inmensidad de materia oscura y energía luminosa. Separó los cielos de los mares con su voz y entregó a sus dominios al cuidado de sus nuevos hijos, Zoicimeron en los mares y Talemoni en los cielos. Luego el  Omnipotente mandó surgir las tierras del fondo del mar, dando este dominio a la criatura que nació de esta creación; a quien nombró Curezza, entregándole el señorío del territorio de debajo de las tierras.

Creacion


Ordenó por último que creciera hierba verde y bosques que vistieran la superficie de la tierra, llenando valles y montañas con vía vegetal. Dió el cuidado de todo ello a su nueva hija Anhera.

Durante largas edades los hijos del Eterno, exploraron sus dominios, como infantes que conocen por primera vez, ellos serían llamados por los que les precedidos como "Los Primeros", hasta que el Eterno reunió a sus hijos para hablarles conjuntamente, para hacerles entender que les había otorgado la existencia para que compartieran el don de la vida, llenando de más vida los dominios a cuidado suyo. Por ello compartía con ellos estos dones, semejantes a los que el Padre poseía, aunque en menor medida; ya que nunca nadie podría compararse con el Eterno.

Los Primeros se maravillaron por tanta generosidad y dispusieron cumplir el amoroso mandato. Comenzó Verhu, creando las lumbreras del cielo, para lo cual y dejando su forma inmaterial, se convirtió a sí mismo en un gran dragón -aunque no como los dragones de hoy día, de aspecto tosco y fiero- un dragón de apariencia hermosa, resplandeciente, como oro su piel y cuyas a las que eran como infinitos rayos de luz dorada.

Con este aspecto voló Verhu por todo el universo, creando con los fragmentos de luz que dejaba caer al agitar sus alas un sinnúmero de constelaciones. Al finalizar su vuelo colocó a nuestro sol en su posición, fijada su ruta que modo que nunca se desviara.

Con ello quedó marcado el tiempo, pues en adelante el girar de los astros lo mediría. Los Primeros celebraron la obra de Verhu, por su utilidad y gran belleza. Todos, excepto Masqhira, pues aunque las estrellas realzaban la belleza su dominio, al crear Verhu el día había hecho también que un tiempo donde su omnipresencia acababa.

Masqhira, la mayor y la primer entre los primeros, resintió el acto de su Hermano menor, que hubiera una minúscula porción de espacio y tiempo del cual ella fuese excluída la ofendía en extremo. Especialmente, porque sabía que hicieran inicio a muchos más espacios y tiempos semejantes. No obstante su despecho, Masqhira se contuvo de mostraré enojo alguno, pero su corazón era visto con el Eterno con tristeza puedes ya preveía resultado de esto.

Imitando a su Hermano mayor, Talemoni tomó la forma de un dragón de blancura cegadora con cuatro alas emplumadas. Empujado por ellas recorrió el espacio celeste sobre la tierra y el mar llenando ese espacio de todo tipo criaturas voladoras y no voladoras emplumadas. Pronto el silencio se rompió a llenarse el aire de trinos y cantos que celebraban la vida. Su hermano mellizo, Zoicimeron, hacía otro tanto en los mares, llenándolos de grandes bestias marinas que emitían también hermosos cantos. También creó a exuberantes seres de todo color, tamaño y forma, todos de belleza profunda, muchos de inmensa letalidad. Para ello se transformó a sí mismo en un ser de gigantescas proporciones, mayores a las de sus Hermanos, de apariencia poderosa y fiera:  un dragón marino de piel coralina.

También Curezza sigue con la obra, para la cual se transformó en una apariencia terrible sierpe de tamaño colosal y cara de dragón, aunque su presencia era noble. Su cabeza estaba coronada con puntas de diamante y todo su piel era de gemas preciosas. Ella dio la existencia a todas las sierpes-dragones, las serpientes y todo reptil de cada especie.

Por su parte, Anhera eligió una figura tamaño moderado, un dragón sin alas, de piel centelleante como una pulida  esmeralda. Poseía seis extremidades de musculatura poderosa para recorrer incansable y veloz los inmensos bosques. Una figura a la vez agraciada y fuerte, rematada por un par de cornamentas que se alzaban como una enramada de mármol puro, los cuales advertían de la fuerza oculta debajo de tanta delicadeza. Ella llamó a la vida a las bestias que pisan la superficie, grandes y pequeñas, pacíficas y voraces, carnívoras o que se alimentan de vegetación, insectos y toda criatura que habitaba el bosque.

Genesis

Al final de esta obra los primeros volvieron a reunirse para disfrutar del espectáculo que ofrecía la vista del mundo joven un paraíso llena de belleza de vida donde cada criatura conocía su papel en el creación y continuaba con la labor que le había sido asignada. Esta edad de misterios insondables, se extendió por un tiempo igual a la vida de incontables soles.

Estas son las palabras de la inmortal Zorsat la Cronista, vidente y bardo de los dioses, dando fe de veracidad, con la esperanza de que ayuden aquien busque la verdad.

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