jueves, 14 de febrero de 2013

Encrucijada

Después de conocer la primera juventud del necromante Khalid, seguimos sus pasos hasta la cosmopolita ciudad 'Cruce de Caminos', donde espera encontrar pistas del paradero de su única familiar sobreviviente. Sin embargo, encontrará algo para lo que su magia no le ha preparado para enfrentar.

[Capítulo anterior: Khalid el necromante.]

"Cruce de Caminos" en definitiva es un nombre demasiado obvio para una ciudad que, efectivamente, ha sido construida para ser una encrucijada desde donde viajar a distintas regiones del continente. Con su próspera población y sus fuertes muros, Cruce de Caminos es un perfecto lugar para reunir a viajeros, comerciantes y trotamundos de todo tipo, así como a personajes de todas las razas y géneros existentes.


Entre tanta gente, Khalid pensó que sería muy fácil hallar algún rastro de su hermana desaparecida, más que buscar entre las inmensas extensiones de arenas en su tierra natal.. Sin embargo, eso fue demasiados meses atrás, y tanto las opciones como los recursos monetarios de los que disponía se encontraban ya críticamente reducidas. Es difícil conseguir ayuda con su acento extranjero y sus inexistentes habilidades sociales, marcadas por demás con su apariencia inquietante y conducta amenazante. Desafortunadamente para él, no existen muchos lugares donde se auxilie a un hechicero necromante, o personas que estén dispuestas a colaborar con uno. Todo lo contrario, para muchos individuos acabar con él bien se consideraria hasta un servicio público, por lo que tampoco se podía arriesgar a demostrar sus talentos abiertamente, más por un sentido práctico de autoconservación que por temor.

Y allí estaba él, en una cómoda aunque sencilla habitación en una pensión cerca del centro de la ciudad. Tras tantos esfuerzos infructuosas, sus opciones se acababan, al igual que el contenido de su bolsa de dinero. Pronto tendría que tomar la decisión, encontrar la forma de subsistir y continuar la búsqueda en la ciudad o  abandonarla y probar suerte en otra dirección.

Sentado ante una simple mesa, una parte de su cerebro meditaba en este dilema, mientras la otra estudiaba la extrañas escrituras de un pequeño libro de aspecto envejecido. Abandonando el libro que sin mucha concentración intentaba leer, su vista se concentró en el aire vacío frente a sus ojos, un gesto al que recurría cuando decidía enfocar sus pensamientos racionales en la búsqueda de una solución. Claramente la primera opción era la más problemática, por cuanto la naturaleza de sus talentos no era del tipo que muchas personas quisieran contratar, mientras que la segunda era incierta debido a que no sabía en qué dirección partir, lo cual a la larga podría ser peor aún que el quedarse allí.

Mientras cavilaba en estas circunstancias, un barullo creciente reclamó prontamente un espacio en su atención. Más molesto por la interrupción de sus pensamientos que por curiosidad, Khalid se acercó a la ventana de su habitación que daba a la calle. Así, desde allí fue donde miró un espectáculo que en instantes crispó sus sentidos en una revuelta de emociones, entre la ardiente urgencia de una fuga desesperada y el témpano de un temor sobrecogedor que fundía sus pies con la superficie en donde se encontraba de pie.

Cruce de Caminos era atacada por un monstruoso dragón.

[Siguiente capítulo: Un dragón y el primero de cinco malditos].

Comparte esta entrada

votar

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada